Chocolate, un placer de bolsillo

Chocolate

Según los mayas es el “alimento de los dioses” y no es mucho decir teniendo en cuenta que estamos hablando de un producto que nos puede dar la llave para unas experiencias gastrosexológicas de lo más excitantes, tanto en solitario como en compañía.

El chocolate contiene varias variables que pueden influir en nuestra percepción del placer. Aparte de nutritivo y energético, este alimento posee cafeína y teobromina, dos estimulantes que ayudarán a apreciar en mayor medida el placer en todas sus vertientes. El último componente que se suma a esta receta del chocolate es la feniletilamina, un alcaloide que produce unos efectos psicoactivos. Esta sustancia que posee el chocolate, según la teoría del doctor Donald F. Klein y Michael Lebowitz, se desencadena naturalmente en nosotros por tan sólo un intercambio de miradas, un roce o un apretón de manos y es responsable de las sensaciones y modificaciones fisiológicas que experimentamos durante la etapa de enamoramiento: la excitación, taquicardia, enrojecimiento y vigilia. Por lo tanto tenemos en el chocolate la posibilidad de sentir sensaciones en solitario o incrementar las que ya estamos sintiendo en compañía. Es el placer de bolsillo.

Después de empaparnos de los conocimientos técnicos de las propiedades del chocolate es el momento de tomar la decisión de emplear el chocolate como herramienta para potenciar las sensaciones placenteras.

Lunes por la tarde, salgo del trabajo y voy en busca del elemento que me ayudará a alcanzar un placer gastrosexológico. Esta noche quiero emplear dos preparaciones y aplicaré varias técnicas gracias al chocolate. Los preliminares vendrán de la mano del postre de chocolate negro y caliente que iré degustando cucharada a cucharada empleando el contraste caliente-frio con el helado de chocolate blanco. Ya comienza el efecto de los vapores que emana mi postre al romper el corazón de ese coulant aromático, caliente y húmedo. El olor invade la habitación y comienzo a recordar cada momento agradable y placentero que me ha proporcionado el chocolate a lo largo de mi vida. Cada momento placentero se va uniendo para crear en mí una ligera excitación y taquicardia que me va preparando para la culminación de mi experiencia de placer de bolsillo.

Termino el coulant y la habitación sigue con una temperatura muy agradable, en el ambiente permanece el aroma de chocolate. Cojo aire y dejo que este aroma me inunde. Comienzo a sentir un enrojecimiento en las mejillas y decido tumbarme mientras voy desenvolviendo una cajita, levanto la tapa y acerco mi nariz para apreciar bien los aromas de unos bombones de chocolate y pimienta. Introduzco mi mano lentamente y acerco el bombón a mi nariz, lo huelo con detenimiento, la taquicardia sigue y continúo acercando el bombón a la boca que, con tan sólo el contacto, comienza a derretirse provocando un ligero cosquilleo de la pimienta en mis labios; es el momento de introducirlo en la boca, respirar profundamente e inundarme de este placer de bolsillo.

Indicaciones:
Esta receta se puede aplicar solo o en compañía.

Este artículo fue publicado originalmente en El Gastronómico nº 26



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *