El pan

Amasando pan

Ingredientes

  • Agua
  • Harina
  • Levadura
  • Sal

Me viene a la mente Alejandra Grepi en la película Nefele, cuando el panadero tamiza sobre su cuerpo desnudo una harina hermosamente blanca y comienza a amasar en el cuerpo de esa voluptuosa mujer. Una divertida imagen pero de lo más gastrosexual cuando él se dispone a comer parte de la harina y amasa con frenesí los pechos , tal cual masa en plena fermentación. El pan , desde la infancia, ha llenado de satisfacción muchísimos momentos de nuestra vida, ha saciado el hambre y provocado placer en numerosas ocasiones. Podemos recordar perfectamente aquel trozo de pan que comimos en determinado lugar.; recreamos el crujir de su corteza y el olor del pan recién horneado, el partirlo con las manos y comerlo humeante, húmedo, caliente,…

Las levaduras del pan, los fermentos y las masas madres tienen un papel definitivo en nuestros recuerdos gastrosexuales. La primera vez que metimos nuestras manos en una masa fermentada, suave y caliente que se hunde bajo el contacto de los dedos, maleable y templada cual cuerpo de Alejandra Grepi en manos del panadero. Al amasar nos inunda el olor a levadura con un ligero aroma dulzón y acre que recuerda al cuerpo preparado para recibir placer.

En el momento de empezar a amasar, empujamos, estiramos y moldeamos formas que recuerdan en muchas ocasiones los pechos, los muslos, el objeto de deseo. A continuación apretamos, golpeamos la masa por momentos y nuestro cuerpo se contonea al ritmo acompasado del amasado. El horno caldea el ambiente pues las levaduras necesitan de un ambiente húmedo y templado.

La elaboración del pan al igual que una relación sexual requiere de un ambiente adecuado, unos tiempos, un incremento paulatino de empujones, caricias envolventes, pellizcos para poder llegar a formar ese pedazo de masa que finalmente introduciremos en el horno donde aumentará para finalmente poder degustarlo usando nuestras manos.

La gastrosexología se puede encontrar en los pequeños placeres que deben ser cuidados como son la caricia de un amasado, el olor de una levadura o el crujir de una corteza de pan caliente.

Este artículo fue publicado originalmente en El Gastronómico nº 24



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