Gastrosexología del vino

Vendimia nocturna
Todo comienza con el sonido del descorche de una botella y en el borde de la copa te espera un camino de agradables sensaciones. Amablemente alguien mira directamente a tus ojos mientras te sirve esa primera copa de vino que producirá efectos placenteros en todo tu cuerpo, que mojará tus labios y te inundará con su aroma.

Cada descorche de una botella de vino es todo un acontecimiento, una sorpresa, un descubrimiento de nuevos olores o recuerdos de aromas que hemos retenido en nuestra memoria. Dentro de la gastrosexología existe una delgada línea en cuanto al consumo del vino y sus efectos en el comportamiento sexual. El vino, sobre todo el vino tinto, tiene propiedades vasodilatadoras que favorecen la erección en el hombre y eleva la cantidad de estrógenos en la mujer lo que produce un incremento del deseo sexual en ellas. La cuestión es saber no cruzar esa delgada línea con un consumo moderado. Teniendo en cuenta que el alcohol puede retardar el orgasmo, un exceso de vino puede producir disfunción eréctil y sueño. Algo incompatible con el placer sexual. Sin embargo en cantidades moderadas el vino produce una liberación del deseo, una segregación de endorfinas del placer, borra los frenos sociales y las barreras psicológicas que nos autoinculcamos para dar rienda suelta al descubrimiento del placer.

Incluso podemos decir que las personas que se dedican profesionalmente a la cata de vinos, según estudios neurológicos, desarrollan una área del cerebro, la amígdala, que está muy relacionada con el placer. Podríamos decir que los aficionados al vino son personas más receptivas al placer o al menos más sensibles.

La cata de un vino puede proporcionar sensaciones semejantes al acto sexual, descubrimientos de sabores e intervención de todos los sentidos; con el ritual de la cata comienza a estimularse cada sentido.

El oído se estimula con el descorche y el borboteo del vino al caer suavemente sobre la fina copa de cristal, a continuación observamos los tonos brillantes del vino para luego rodear la cintura de la copa para asirla y acercarla lentamente a nuestra nariz donde descubriremos cada matiz del vino que vamos a degustar mojando directamente los labios para captar cada detalle, cada recuerdo y cada aroma que nos regala el vino.

Definitivamente el vino posee la capacidad de hacernos revivir la sensación de desinhibición que sentimos cuando nos acercamos al orgasmo y es en su cantidad adecuada una poderosa arma gastrosexológica a emplear en los preliminares del sexo.

Comparte una copa de vino y disfruta de cada uno de sus matices.



1 thought on “Gastrosexología del vino”

  • Hola, estoy interesado en ponerme en contacto contigo para un taller que vamos a realizar con directivos de empresas y que incluye la comida y queríamos ver la posibilidad de contar contigo.

    Me puedes contactar en el mail que facilito.

    Saludos,

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